CARTA PARA BENJI EN SU PRIMER CUMPLEAÑOS







Hola de nuevo, lectores y lectoras.

Esta entrada tan especial, evidentemente, va dedicada a este pequeño gigante que llena mi vida, desde casi hace un año. Disculpadme si me dejo llevar por la emoción. Estos son sentimientos que solo puede comprender alguien que se encuentra en la misma situación. Aquellos que me leáis y tengáis hijos o nietos, lo comprendereis. A los que sois aún muy jóvenes para haberlo experimentado, os explicaré que ocurre cuando vemos por primera vez a nuestros hijos y se multiplica por diez cuando vemos a nuestros nietos. No pensamos que disponemos de ese resorte secreto hasta que se dispara y nos deja desarmados ante esa personita mínima que es un pedacito de nosotros y significa nada más y nada menos que nuestra continuación en el tiempo.

Permitidme que hoy me ponga sentimental y dedique este espacio a mi duendecito.

«Querido Benji:

No hace tanto tiempo desde que escribí la primera de las muchas cartas dirigidas a ti, mi niño querido. Observarías en ella que todavía no habías nacido y ya te quería. ¿Crees que es asombroso? Yo creo que no. ¿Por qué proyectamos nuestro amor hacia una personita que todavía no existe? No sabría explicártelo, duendecito, pero así es desde que el mundo es mundo, y por esta capacidad humana para el amor, creo yo, aún no nos hemos extinguido.

De aquella declaración de intenciones, tú has cumplido con creces tus dos únicas condiciones: Naciste y de sobra se ve que eres feliz. Por ello, me veo obligada a cumplir las mías, con el mismo empeño con que las formulé.

He cumplido la condición de reírme contigo hasta que me duela la barriga, y con mucho gusto la seguiré cumpliendo.

Te he consolado cuando llorabas, tanto cuando tus dientes atravesaban tus encías como cuando te caías, con la inexorable ayuda de la ley de la gravedad.

He cumplido la condición de jugar contigo hasta que me duelan los huesos, y aún más allá, y eso no me ha supuesto ningún esfuerzo, porque tienes un poder sanador que evita que me duela nada cuando estoy a tu lado.

Te he cantado canciones que conozco y seguiré aprendiendo canciones por ti, tanto para jugar como para dormirte, porque sé cuanto te gusta la música.

Fuiste el primero que escuchaste el primero de mis cuentos, y no te dormiste, poniendo toda tu atención y haciéndome sentir la mejor ante el público más exigente.

He paseado contigo, mostrándote sin prisas el mundo que gira a tu alrededor.

Te he abrazado y besado ruidosamente cuantas veces he podido, y seguiré haciéndolo sin descanso, porque eres la cosa más bonita que se puede achuchar en el mundo entero.

Asistiré a este primer cumpleaños tuyo. Ahora no te enterarás mucho de tal celebración, pero quedará testimonio gráfico para que lo disfrutes cuando crezcas.

He regresado a mi infancia, igual que antes hice con tu papá o con tu tía Judit, porque para hablar en tu idioma y entenderte, era absolutamente necesario ponerme a tu altura.
El resto de las promesas que formulé antes de que nacieras, irán cumpliéndose con el tiempo. No voy a olvidarlas, tranquilo. Mientras tanto, y sobre todo ahora que vas a cumplir tu primer año de vida, debo agradecerte todo lo que me has dado:

Me das la vida con esa sonrisa con que me saludas cuando me reconoces, con esos besos babosos y ruidosos con que me obsequias, cuando compruebo que te gusta la música de David Bowie o el blues y también cuando miras sin parpadear las películas de Star Wars. Por todos estos pequeños detalles, reconozco mi huella en ti, más que por el parecido que dicen que tenemos (y que sigo sin creer, porque no alcancé ni alcanzaré jamás esa belleza de tus enormes ojos verdes, tus largas pestañas ni tu sonrisa perfecta). Gracias a ti y a tu memoria, seguiré viva para siempre y me convertiré en eterna. Gracias a ti, soy inmensamente feliz, pese a todo lo malo que me pueda ocurrir en el día a día. Todos los regalos que yo pueda hacerte no son comparables a todo lo que me has dado desde la primera vez que abriste los ojos.

¡Feliz primer cumpleaños, duendecito! 

Tuya desde siempre, tu yaya. »

Hasta la próxima entrada, amigos y amigas, en la que prometo dejar atrás mi faceta más dulce y volver a ser inquietante...

PROPÓSITOS PARA 2017







Hola lectores y lectoras.

Soy consciente del abandono en que tengo sumido mi blog. Podría responsabilizar, con toda la razón, a las fiestas navideñas, que causan tantos trastornos en la rutina, en la alimentación, en el sueño... y que por eso me encantan. Ya disfruté de familia, veladas en torno a la mesa, regalos y risas infantiles. Ya retiré todos los adornos navideños y ahora regreso, lentamente y sin prisas a esa rutina diaria que nos viene tan bien para la salud, y que por otra parte, a veces es taaan aburrida.

Pero por comenzar enero y con este mes, el año 2017, no voy a sumirme en el tedio ni voy a renunciar a los sueños y expectativas que se forman en esos momentos mágicos de la Navidad, cuando un año finaliza y otro comienza. Mis propósitos como escritora para este año que empieza, perezoso y frío, siguen intactos y previstos para su cumplimiento sin excusa alguna.

En primer lugar, he decidido no dejarme encasillar en ningún género concreto de literatura. Como ya sabéis, me muevo bien con el género de misterio, o inquietante, como a mi me gusta llamarlo. Como se demostró en 2016, mis obras no son fácilmente clasificables.  Secretos en alcanfor estuvo presente tanto en Castelló Negre, como novela negra donde se investigaba un crimen y en la I Feria de la Novela Romántica, ya que contiene unas siete historias de amor, todas ellas con un final más o menos feliz.
Por ello, voy a seguir moviéndome en ese terreno pantanoso, donde los híbridos intentan ganarse público de todas las edades y gustos. Veremos si salgo airosa del reto, pues eso lo deben decir mis lectores y lectoras. 

En segundo lugar, tengo entre manos cuatro proyectos, a cual más ambicioso, pero vale la pena intentar conseguir la meta, que es publicar y ser leída, pues no tiene sentido publicar un libro que terminará lleno de polvo en la estantería de una librería. Cada uno de ellos, de diferente género, llevará mi sello: la escritura clara, que llegue al lector o lectora y le explique una historia complicada con palabras sencillas. En eso no voy a cambiar.

En tercer lugar, deseo continuar con el proyecto de poner a Castellón de la Plana en el mapa cultural que le corresponde. Es un trabajo duro, porque parece que solo hay vida cultural en las grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao o Sevilla. Y aquí, en mi ciudad y su provincia hay grandes escritores y escritoras, y gente que disfruta con la lectura, cada vez más. A través de tertulias, clubs de lectura, asociaciones de escritores y espacios creativos, pienso seguir participando para poner mi pequeño granito de arena en esta tarea inmensa.

En cuarto lugar, y no menos importante, intentaré llevar mi blog al día, aunque me cueste un gran esfuerzo, dado todos mis propósitos anteriores, porque os lo debo, y porque también es una colaboración para el mundo cultural, otro granito de arena para formar una gran playa.

Y creo que eso es todo. Pronto volveré con una nueva entrada, porque se acerca el primer cumpleaños de un duendecillo que llena mi vida y me inspira nuevos retos. Si, aquel Benji a quien dediqué una bonita declaración de intenciones hace ahora un año, merece una nueva carta, y la compartiré con vosotros, si queréis leerla. Muchas gracias por vuestra amable atención y feliz año a todos.




CORAZONHADAS


Hola, lectores y lectoras.

Tras mucho tiempo sin poder entrar a saludaros, por la cantidad de proyectos en que estoy implicada actualmente, os traigo esta novedad editorial, que se gestó este verano, en la I Feria de la Novela Romántica celebrada en Benicasim (Castellón). 

Durante un almuerzo celebrado en dicha feria, un grupo de escritoras de género romántico hablaron de un proyecto común, y la editora Amelia Diaz, de Unaria Ediciones, se unió a este deseo. Dado que al menos una vez al año la editorial promueve un libro colectivo solidario, decidió que sería este. Los beneficios del libro, 3 euros, procedentes de los derechos de las autoras y de la editorial, se destinarán a la Asociación Española de Lucha contra el Cáncer, ya que es una enfermedad que nos ha tocado tanto personalmente como a nuestros familiares y amigos, y precisa de colaboración solidaria para impulsar la investigación que la convierta un día en una enfermedad tan peligrosa como una gripe, por ejemplo.

Rápidamente, y aunque las escritoras procedían de toda España, se coordinó la edición. Y yo, tan dificil de encasillar en un estilo concreto, que participaba en la feria con mi novela Secretos en Alcanfor, y sabiendo que me encanta participar en estos libros solidarios, tuve el honor de ser invitada a formar parte de este proyecto. Digo que fue un honor estar entre ellas porque todas son grandes escritoras, con muchos libros editados y premios obtenidos.

El diseño de la portada, ese sencillo corazón trazado en la arena, lo realizó David Diaz Mundina, de Akane Studio, que también podría contrar muchas cosas sobre el cáncer. Su misma sencillez es perfecta para representar los relatos tan distintos que están en su interior.

Se titula CORAZONHADAS, tal cual, jugando con las palabras Corazón, Hadas y Corazonadas. Lo componen trece relatos cortos que son un canto a la vida, al optimismo y al amor. Hay relatos que hablan de la actitud de parejas frente a la enfermedad, reencuentros con amores perdidos, historias dignas de Dickens o Jane Austen, amores que nacen de la nada, encuentros muy eróticos en plena II Guerra Mundial, confesiones de una madre o de una abuela sobre los amores de su vida... y una historia inquietante, la mía, por supuesto.

El título de mi relato es Síndrome de Estocolmo, y vosotros pensaréis: "empezamos mal. Eso suena a violencia y a secuestro". Pues así es, pero sabemos por experiencia que el ser humano es muy complejo, y que muchas historias que empiezan con lo de "fueron felices y comieron perdices"  terminan en drama y otras historias que no pueden comenzar peor, terminan bien. Por supuesto, si las normas establecidas indicaban que debía trasmitir optimismo y ganas de vivir, debía tener un final feliz, de modo que las cumple.

Las demás escritoras que participan en este proyecto son Rosario Raro, que nos ha escrito un prólogo maravilloso y demoledor; Ana Álvarez, Bela Marbel, Catherine Roberts. Chus Nevado, Helena Nieto, Laura Morales, Lola Sánchez, Menchu Garcerán, Mercedes Perles, Nieves Hidalgo, Teresa Cameselle, Yolanda Quiralte y yo misma.

Se realizarán presentaciones por toda España, sobre todo en las ciudades de las escritoras, empezando por Castellón, este viernes 16 de diciembre, en La Bohemia, a las ocho de la tarde. 

Para aquellos que quieran participar en este proyecto solidario, pueden adquirirlo ya en la página web de Unaria Ediciones (www.unariaediciones.com), que los remitirá a cualquier punto de España sin gastos de envío. 

Recordad que es un libro precioso, que destila alegría y ganas de vivir, que podeis regalar o regalaros, y además de disfrutar de estos trece relatos, donais 3 euros para la lucha contra el cáncer. ¿Qué más se puede pedir de un regalo?

Espero que comenceis a pedirlo ya, porque la Navidad está a la vuelta de la esquina, y quedaréis como reyes si lo regalais.

Besos y hasta la próxima entrada, que espero que no tarde tanto...

En la foto, Yolanda Quiralte y yo, las escritoras representantes de Castellón de la Plana.

CRIMEN EN LA MANSIÓN HOLDEN. JAVIER GARCÍA






Hola, lectores y lectoras.

Esta noche quiero dedicar un momento a la nueva novela de mi amigo Javier García Martínez. Hace un par de días tuve el honor de presentarlo en el marco incomparable de La Bohemia, un local donde se reúne arte de varios tipos: pintura, escultura, decoración y reciclaje de muebles, literatura, etc. Allí nos reunimos para arropar a este joven escritor que escribe grandes historias con un estilo sencillo y directo, tal como a mi me gustan.

Se trata de una novela corta, de género negro o policíaco, que se lee de una sentada, o como mucho en dos, porque tiene un ritmo y mantiene de tal forma la tensión que es casi imposible de abandonar antes de terminarla.

Javier García ya se había adentrado en el género negro con su novela "Siroco". Confieso que el protagonista de esta, su detective Jorge Alarma, al principio no me cayó nada bien, pero al conocer su historia, se comprende por qué se convirtió en un personaje amargado y cínico.

Sin embargo, la detective Claire Williams, auténtica protagonista de "Crimen en la mansión Holden" me cayó bien desde que la conocí. Es una mujer auténtica, con sus kilos de más, adicta al dulce, que comienza a cuidarse a raiz de empezar a mostrar problemas de salud, no por pura y simple estética. No tiene nada que ver con esas artificiales detectives que nos presenta Hollywood: guapas, delgadas, perfectamente maquilladas y que persiguen a los delincuentes sobre tacones de vértigo. Claire es una buena detective, con sus defectos, con su compañero borde que se mete con ella y un comisario mayor que no quiere quedar mal con la gente importante del pueblo, pero a quien Claire mete en problemas continuamente por medir a todos con el mismo rasero de la ley.

Esta novela empezó titulándose "La casa de chocolate", como la industria chocolatera de Graham Holden, pero cambió por parecer un cuento infantil, dándole el más apropiado título de "El crimen de la mansión Holden" para revelar su auténtico contenido de genéro policíaco.

En resumen os contaré que Graham Holden es un importante empresario chocolatero de York (Inglaterra). Su familia es idílica, muy ricos y en apariencia muy felices. Cuando en la lujosa mansión en la que viven, aparece un cadáver, la inspectora Claire Williams, una cuarentona soltera, oronda, y adicta a los pasteles que lucha por vencer su sobrepeso, iniciará una investigación en la que descubrirá la cara oculta del crimen.

Es una historia dura y cruel, con páginas cargadas con momentos sobrecogedores, tiernos, e incluso cómicos. Existen muchas víctimas en esta historia: víctimas de la sociedad, de las apariencias, del maltrato infantil, del maltrato de género, del acoso escolar... en fin, hay un montón de subtramas que conducen al inesperado final, tan amargo como el auténtico chocolate.

Os dejo con unas fotos de la presentación celebrada en La Bohemia.   Hasta la próxima.







YA LLEGA HALLOWEEN (I)





Como cada año por estas fechas, comienzan a circular por las redes sociales comentarios, unos a favor y otros en contra, de la celebración de Halloween en España, donde somos más partidarios de poner velas y llevar flores a los difuntos y la mayoría de gente piensa que se trata de una simple moda importada de EEUU. Nada más lejos de la realidad.

Halloween tiene su origen en la fiesta celta de Samhaim, que significa "fin del verano". Se celebraba a finales de la temporada de cosecha y era considerada como el año nuevo celta, que comenzaba con la estación oscuta. Los antiguos celtas creían que la linea que une este mundo con el mundo de los espíritus, se estrechaba hasta desaparecer la noche de Samhain, permitiendo que tanto los espíritus benéficos de los antepasados como los malvados, campasen a sus anchas por la tierra entre los humanos. Los ancestros familiares eran homenajeados con flores, comida y bebida, y se intentaba alejar a los espíritus malvados. Si alguien debía salir esa noche, utilizaba disfraces y máscaras para parecer un espíritu maligno y pasar desapercibido entre ellos, sin ser dañado.

Esta fiesta pagana, como otras muchas, se cristianizó por la Iglesia, dando lugar a un homenaje a los difuntos y a todos los santos en general. Entonces fue cuando se instauró la costumbre de visitar los cementerios, llevado flores a los antepasados.

Ya véis lo antiguo de la tradición, que nació en Europa, exportándose a EEUU y a Canadá, donde con el tiempo se festejó con toda una parafernalia de calabazas iluminadas con velas, niños pidiendo caramelos de puerta en puerta y el acostumbrado visionado de películas de terror.

Yo me considero ciudadana del mundo, y disfruto adoptando las costumbres que me gustan y desechar las demás. Por lo tanto, homenajeo con flores y velas a los difuntos y me disfrazo para salir la noche de Halloween, para pasar desapercibida entre los malos espíritus. 

Pero no solo he adoptado estas costumbres. Desde hace algunos años, suelo escribir un microrrelato para el concurso FantastiCS (Fantástico Castellón) que se celebra en Castellón, patrocinado por la Librería Argot, que organiza toda una serie de actos para celebrar Halloween y un auténtico festival de homenaje a los géneros de misterio, terror y ciencia ficción. 

La tarde del 31 de octubre se organiza una fiesta "Truco o trato" para niños, pero no acaba ahí. Hay presentaciones, charlas y coloquios sobre libros de género fantástico, proyección de los cortometrajes seleccionados en la Muestra de Cortometrajes, talleres de cine de terror y ciencia ficción, talleres de guión cinematográfico de distintos niveles y el concurso de microrrelatos de que os hablaba anteriormente.
Los micros aparecen en un ejemplar recopilatorio el siguiente año.  Se trata ya de una tradición, y como me gusta, la he adoptado, incorporándola a mi calendario.

A continuación os ofrezco uno de los micros presentados por mí, que resultó finalista en el concurso de 2014:

LOS INQUILINOS

La dueña del piso llamó al timbre. Pegó la oreja a la puerta. Introdujo la llave y abrió. Las luces estaban encendidas. Pasó ante el salón y vio sobre la mesita botes de cerveza y platos llenos de restos con moscardones revoloteando. Llegó a la cocina y se dirigió hacia el fregadero. Con dos dedos separó los trozos de platos y vasos rotos de los restos de comida que embozaban el desagüe. Arrugó la nariz. Con toda aquella porquería, seguro que su criaturita habría mutado. Era lógico que tuviera mucha hambre. Entre los restos halló una oreja y dos pulgares, uno de la mano y otro del pie. Frunció el ceño, enojada.
- Arturito, cielo. Sé que me estás oyendo. Haz el favor de portarte bien. Eran unos inquilinos nefastos, pero al menos espera a que me paguen, o cualquier día nos morimos de hambre los dos.- Le regañó con una voz llena de autoridad.
Desde el fondo del desagüe, un par de burbujas ascendieron hasta el agua estancada, como señal de que el mensaje había llegado a su destinatario.

Voy a preparar mi disfraz. Hasta la próxima entrada, amigos y amigas. 



SIEMBRA DE LIBROS EN OTOÑO





 Buenas noches, lectores y lectoras.

Hoy os hablaré de la siembra de libros de otoño. ¿Os suena de algo este concepto? La idea es dejar un libro en un espacio público: un autobus, un bar, un cine, un parque, donde se os ocurra. En el interior debe figurar que el libro forma parte del "Club de los Libros Perdidos", que pertenece a quien lo encuentre, pero que al finalizar su lectura, en la próxima siembra de libros deberá ser liberado, para que pueda ser leído por otras personas. También debe consignarse el día y lugar donde fue perdido, así es posible saber por dónde ha viajado.

Este evento a nivel mundial se celebra cada cambio de estación: 21 de marzo, 21 de junio, 21 de septiembre y 21 de diciembre.

Con este simple gesto fomentareis la lectura y podéis cambiarle la vida a alguien, asi como suena. ¿No os parece una gran hazaña? A mi si.

Mucha gente participa de esta actividad sembrando docenas de libros, con sus familias, con sus estudiantes y maestros, no hay límites ni más condiciones que las mencionadas antes, así es que son todos bienvenidos a participar.

Y para ilustrar un poco más este concepto, os voy a contar una historia, un relato que habla precisamente de una siembra de libros, y de lo le ocurrió a alguien que sembró uno. Se titula "El destino del libro", y participó en un concurso de microrrelatos, donde apenas fue votado, supongo que por su extensión, ja ja ja. Os dejo con él y os deseo feliz siembra de libros.

EL DESTINO DEL LIBRO.

Se enteró por Internet de una actividad de promoción de la lectura denominada «siembra mundial de libros». Para participar, debía dejarse un libro en un lugar público al cambiar cada estación, con una nota en su interior, indicando a quien lo tomase que debía leerlo y dejarlo de nuevo en un lugar público en la siguiente estación.

De inmediato pensó en el libro que él había dejado sobre la mesita de noche al marcharse. Por nada del mundo tiraría un libro a la basura, como había hecho con sus zapatillas viejas y su cepillo de dientes. Decidió que sembraría el libro y lo perdería de vista.


El día que comenzaba el verano, camino del trabajo, lo dejó sobre el banco de un parque público, y ya no pensó más en él.


Aquella tarde en que comenzaba el otoño, se encontraba en el otro extremo de la ciudad cuando empezó a llover con fuerza. Le encantaba caminar bajo la lluvia, pero estaba cansada y al ver detenerse un autobús que tenía parada cerca de su casa, decidió abordarlo para llegar sin mojarse demasiado.


A su lado, en el asiento, había un libro igual que el que él abandonó y ella sembró en verano. Casi sin respirar lo tomó y lo abrió con cuidado. En la primera hoja leyó el mensaje que ella escribió, consignando el día de la siembra y el mensaje donde daba las instrucciones precisas. A continuación había un nuevo mensaje que decía así: «Cariño, sé que crees en el destino. Si encuentras de nuevo este libro, dame una nueva oportunidad, por favor.»


Con los ojos empañados y un nudo en la garganta, tanteó el móvil en el bolsillo de su chaqueta...

REGRESO A LA NORMALIDAD






Hola de nuevo, lectores y lectoras.

Habréis observado que he estado ausente durante el mes de agosto y parte de septiembre. No es que haya estado de viaje en un lugar sin Internet ni nada de eso (ojalá, pero no). Eso si, he tenido vacaciones, que he dedicado, casi exclusivamente, a revisar varias novelas, sobre todo una en concreto que deseaba remitir a un concurso.

Para envíar una de tus creaciones a un concurso o para valoración de una editorial, hay que reunir mucho valor y un poco de seguridad personal. Miento, es necesario reunir mucha seguridad personal. Es indudable que existen muchos escritores y escritoras que se creen dignos de un Premio Nobel y no son ni por asomo dignos de premios, ni de leerles siquiera. Alguien que escribe debe poseer la suficiente dosis de humildad como para no creerse el mejor, pero tampoco el peor. También hay que ser realista y en principio no remitir una obra a concursos muy importantes o editoriales grandes. Eso ya llegará con el tiempo. Existen rumores de que los grandes premios están pactados entre editorial y ganador. Podría ser cierto, pues en muchas ocasiones, el segundo premio es mejor que el primero, ya que sería con justicia el ganador del concurso. La verdad es que debe empezarse por remitir la obra a concursos menos prestigiosos o editoriales más humildes y así se tiene mayores posibilidades de éxito.

Antes de remitir una obra, y si no se dispone dinero para pagar a un corrector profesional, como sería deseable y recomendable, se debe asumir con tiempo la tarea y repasar frase a frase, no solo corrigiendo errores ortográficos, que puede corregir el mismo ordenador, sino errores gramaticales y  de expresión, girar las frases que no parecen lo suficientemente claras, aunque parezcan las mejores frases del mundo. Siempre hay que pensar en los potenciales lectores, ponérselo fácil para comprender nuestra historia. Existen escritores cuyo estilo enrevesado les hace creer mucho mejores, pero sus lectores se atascan a menudo, sin poder digerir la historia. Para mi, que tengo un estilo muy claro, sencillo y directo, esta forma de escribir me parece soberbia y una falta de respeto hacia los lectores. Por supuesto es mi punto de vista.

Para mi, lo fundamental es tener una buena historia. Lo demás es cuestión de trabajar el texto, dejarlo reposar, retomarlo, revisarlo y corregirlo cuantas veces sea necesario. Y nunca, nunca considerarlo perfecto, pues siempre se puede mejorar. 

Si conocierais la trayectoria de la novela que acabo de remitir a un concurso... Venga, va, os la contaré, porque es una larga historia llena de anécdotas. Se trata de una novela muy especial para mi, pues la concluí a los dieciocho años, hace muuucho tiempo de eso. Hasta entonces jamás había tenido la suficiente paciencia para terminar una novela y dado mi nivel de exigencia, toda mi producción literaria había terminado en la papelera (pues todavía no se estilaba reciclar) y tened en cuenta que entonces no se escribía con ordenador, sino con máquina de escribir, de modo que folios y más folios terminaban en la papelera sin ningún remordimiento.

La había escrito de la forma más anárquica posible que os podáis imaginar, sin ningún tipo de croquis, planning, resumen o lista de personajes y tampoco me hacía falta. Era muy joven y tenía buena memoria, ja ja ja. Fui escribiendo escenas a medida que las imaginaba, y después escribía las partes que cohesionaban las escenas. Dado que antes de plasmarla en papel, ya la tenía planificada en mi cabeza, quedó bastante aceptable al final. La dejé reposar un par de años. La revisé y mejoré, pero conservando siempre su esencia. Volví a dejarla reposar y la revisé de nuevo. Cuando tenía unos 26 o 27 años, más o menos,  permití leerla a varios amigos. Tiempo después la leyó mi hija, que lloró con ella. 

Ya tenía ordenador cuando pensé en pasarla y de paso, volver a revisarla. En el lugar donde debía estar guardado el manuscrito, no lo encontré. Empecé a temerme lo peor. En esas ocasiones en que se limpian armarios y estanterías, había tirado muchos apuntes de la universidad y podía haberse ido a la basura. Fue un golpe muy duro, pero yo no me rindo facilmente. La tenía tan presente en mi mente, que volví a escribirla de principio a fin. Por el principio fundamental de la Ley de Murphy, en cuanto estuvo totalmente escrita en el ordenador, y en una nueva incursión a lo largo y ancho de mis armarios, apareció la novela manuscrita. Después de pensar en estrellarme la cabeza contra la pared, opté por repasarla, a ver si me había dejado algo fundamental. ¿Podéis creer que había fragmentos y diálogos completos que estaban exactamente igual? Pues así fue.

Este año 2016 recibí una mala noticia, algo que no afectaba a ningún amigo o familiar, pero si a un ídolo del mundo de la música que me acompañó desde que recuerdo, formando parte de la banda sonora de mi vida, por lo que me dolió bastante su pérdida. Uno de los personajes de esta novela estaba basado de tal forma en él, que cuando me enteré de su muerte, la historia tomó un nuevo rumbo y comencé a escribir una segunda parte, pues todo el mundo de mi protagonista habría cambiado al perderle. Quizá pudiera llegar a ser trilogía, pero ya lo veo más dificil. Y ahí lo dejo. 

Y esa es la historia de esta novela, que partió hace unos días en busca de un premio de un concurso convocado por una buena editorial. Por supuesto que deseo que gane el primer o el segundo premio, pero si no lo ganara, yo igualmente estaría orgullosa de ella, porque fue la primera que terminé o por todas las vicisitudes que hemos vivido juntas, desde el día en que empecé a imaginarla, escuchando las canciones de mi ídolo...

Y ahora que se acerca el añorado otoño, cuando llega el momento de volver a la rutina, a la vida ordenada que obligar a madrugar, ganarse el pan con el sudor de la frente y todas esas cositas que hacemos, esperando que nos llegue un premio de la lotería primitiva, una herencia de un desconocido tío de América o que nos compren los derechos de la novela para una película que sea un éxito de Hollywood... volveréis a verme a menudo, o mejor dicho,  a leerme por aquí. Compartiré con vosotros algunas historias que tengo en el cajón, igual que compartí con vosotros la historia de Liduvel, "Una fugitiva un tanto especial".

Hasta la próxima entrada.